
La integración de la radio y los podcast en las escuelas
¿Por qué es importante que los niños aprendan a hacer radio y podcast?
La temporada escolar ha finalizado y también mi tiempo en la radio escolar. Hoy quiero compartir contigo esta experiencia tan maravillosa y enriquecedora, porque no solo fue un aprendizaje para los niños, sino también para mí.
Integrar la radio y el podcast dentro de un proyecto educativo fomenta la expresión oral y escrita. Tiene grandes beneficios pedagógicos, pero también ayuda a mejorar las habilidades de organización por parte de los estudiantes a la hora de realizar las distintas actividades asignadas y promueve el trabajo en equipo. Además de la comunicación lingüística, la cooperación y la realización de tareas importantes, este proyecto fomenta el espíritu emprendedor, la investigación y la destreza en las nuevas tecnologías. Es una ventana al mundo de la creatividad y al desarrollo del alumnado.

Diseñé el proyecto para que niños de entre 6 y 12 años pudieran fortalecer y experimentar la creatividad, las técnicas de locución y dicción, también para que hablaran y leyeran con emoción y desde la emoción, para que controlaran el miedo ante el micrófono y tuvieran confianza en sí mismos, para que pudieran controlar la intensidad y el volumen de sus voces, que aprendieran a trabajar en equipo, pero sobre todo, fue un proyecto pensado desde la visión del amor.
Ellos aprendieron a escribir sus propios guiones gracias a una estructura muy clara: un programa de radio dividido en la Presentación, el contenido y la despedida. El contenido tenía tres secciones que trabajaban con lo que la escuela necesitaba fortalecer en el área de lenguaje y que llamé: ¿Sabías qué?, El invitado sorpresa y Storyland. Cada curso se ocupó de una sección en particular. Pero no creas que la presentación y la despedida no fueron bien trabajadas. Al contrario, eran dos piezas fundamentales del programa de radio.
Cada vez que grababa con un curso, hacía hincapié en la importancia de una buena introducción para enganchar a la audiencia y en una buena despedida del programa, donde ponían emoción e invitaban al próximo episodio. Hubo cursos que hicieron la presentación como si fuera un noticiero. Lo que siempre tenían en común era la introducción de las secciones y la invitación a escuchar. Los cursos que tuvieron la gran responsabilidad de despedir los programas, siempre daban las gracias por haber escuchado e invitaban a estar pendientes de la siguiente emisión.
Estructura del programa de radio
En la sección sabías qué, los niños investigaron a fondo un tema elegido en clases y lo desarrollaron de manera breve. La sección abordó temas muy diversos que iban desde historias hasta geografía o ciencias sociales, por ejemplo. Fue algo muy bonito porque los niños se implicaron en investigar y desarrollaron la capacidad de sintetizar la información. Además, les abrió el gusanillo de la curiosidad. Y fue todo un reto para los más pequeños de primer grado de primaria.
La sección el invitado sorpresa tenía el formato de entrevista. Y desarrollaron una gran creatividad formulando preguntas y respuestas a personajes históricos o de ficción, y también a la hora de entrevistar a algunos profesores y trabajadores del centro escolar. Aprendieron cómo se hacía una entrevista y a interpretar a un personaje de ficción.
La última sección fue tal vez la más creativa, llamada storyland donde los niños creaban pequeñas historias o adaptaban algún poema, lo que les ayudó mucho más a desarrollar su expresión oral y escrita.
Más allá de la estructura, que sirvió mucho para medir los tiempos y organizar muy bien la edición y el diseño de sonido, lo más importante fue trabajar las emociones de los alumnos antes de cada sesión.

Considero fundamental prepararlos y hacer que se sientan cómodos, tranquilos y felices. Porque a fin de cuentas, habían trabajado los contenidos, los conocían y sabían de qué iba cada cosa. Entraban super emocionados y nerviosos. Y con los ejercicios de relajación, respiración y dicción, entraban en confianza y se sentían llenos de energía. Hasta cantábamos lo que sería el hit del verano: Mi marmota sí. Cantábamos para proyectar la voz, vocalizar y soltar tensión.
Todos los niños que pasaron por la radio escolar se llevaron una gran experiencia. Y ¿cómo lo sé? Porque cuando me ven en la cafetería del cole, me saludan, me llaman, se ponen a conversar conmigo muy emocionados. A la salida del colegio también me abordan para preguntarme qué me pareció lo que hicieron y les dicen a sus padres y madres: ¡mira, allí está la profe de radio! ¡Mira mamá, ella es mi amiga la de la radio!
Así que no solo ellos se llevaron un aprendizaje muy valioso: a leer con emoción, a transmitir con amor, a comunicar desde el corazón, a tener confianza y seguridad. Yo me llevé su entusiasmo, su alegría, su amistad, sus caras iluminadas, su gratitud.
Esta es la visión de una radio escolar desde el amor. Cuando le das a los niños herramientas como hacer un programa de radio, les das autoridad, les otorgas seguridad en sí mismos y compromiso. Son grandes los beneficios de hacer algo así. Y estoy agradecida a la vida de haberme dado esa oportunidad.
Así que si estás en ese momento en que no sabes cómo hacer que tus alumnos adquieran todas estas capacidades, ya sabes lo que tienes que hacer. Contáctame, escríbeme, sígueme en Instagram.
Involucrar a los niños en actividades como esta: crear un podcast o un programa de radio hará que ellos no solo aprendan, sino que se entretengan, estimulen su creatividad y motivación a tope, enriquezcan su vocabulario y habilidades comunicativas, desarrollen habilidades de investigación o pensamiento crítico y que aprendan a concentrarse.




