El auge de los audiolibros

Estamos viviendo la era dorada del audio digital, no solo por los podcast, audiolibros, audiodramas o ficciones sonoras. También el audio se ha convertido en algo social, gracias a plataformas como Clubhouse, con montones de salas virtuales para charlar en vivo y directo, o como Twitter Space, el nuevo rival de Clubhouse donde puedes crear salas de chat de audio. No podemos tampoco olvidar los famosos Instagram Live.

A lo largo de la historia de la Humanidad, hemos usado el sonido para comunicarnos, materializado en forma de palabras. El sonido ha recuperado el protagonismo en un momento en que la voz es el instrumento para socializar y demostrar afecto, ya que no podemos abrazarnos o tocarnos como antes, debido a la dichosa pandemia. Definitivamente, esto nos ha condicionado a la hora de expresarnos. El audio se ha convertido en una extensión de los abrazos. Con la voz podemos acariciar o golpear, y esto depende por supuesto de cómo la usemos.

La voz es poderosa, así como el sonido, ya que produce imágenes mentales muy fuertes, que nos hacen evocar situaciones pasadas o
nos hace pensar y proyectar acciones en el futuro. Con el audio podemos viajar y trasladarnos a otros lugares.

Por este motivo, el formato del audio es una nueva forma de crear arte y entretenimiento, de informar y de educar. La escritura en este sentido también está cambiando, y eso es algo de lo que te hablo en mi libro Audiolibros: escribir pensando en audio. La inmersión sonora hace que la experiencia auditiva sea más cálida, a pesar de la frialdad de la tecnología, porque se juega con todo lo relacionado con la escritura y narrativa sensorial.

Ahora todo se cuenta, la tradición oral vuelve a la carga, porque nos gusta escuchar. Hay demasiada saturación de lo visual y el audio es una excelente alternativa para descansar. El audio crea una sensación íntima, de comunión exclusiva entre quien escucha y quien narra. Es un tú a tú.

Ahora bien, tú te preguntarás: ¿Cualquier cosa que tenga sonido triunfa o gusta? ¿Si me disfrazo con un letrero que diga: soy una playlist, me van a escuchar? ¿Y si pongo cara de radio? Pues no. Hay varios ingredientes que hacen que un podcast, una audioserie o un audiolibro funcionen.

El contenido debe ser bonito. Sí, como lo oyes. Debe generar empatía, cercanía, ser amigable. La documentación es muy importante. Pero sobre todo, debe sonar como si fuera natural, improvisado. El audiolector debe sentir que todo fluye.

La idea debe ser buena. Es cierto que toda historia merece ser contada, pero debes pensar muy bien cómo llevarla a cabo, no solo a nivel técnico, sino también a nivel de estructura del contenido. Esto vale para cualquier producción sonora. La organización es vital.

Si no tienes ni la más remota idea de cómo empezar, busca referencias. Imagina que tienes una historia de terror entre manos, o mejor dicho, entre oídos, y quieres hacer una audioserie, un audiodrama, un audiolibro o un podcast. Busca algo parecido, no para que copies descaradamente el formato, sino para que te hagas una idea de lo que gusta a la audiencia y cómo está el mercado del audio. Entiende esto: todo está inventando. Los temas son universales y se hacen miles de variaciones sobre eso. La originalidad está en cómo la hagas. Se ha hablado de amor en tropecientas mil historias, ¿cierto? Te toca a ti contarla de manera atractiva y añadirle tus toques personales.

 

¿Cómo encuentras estas referencias?

 

Hay demasiada información, lo sé, pero debes bucear por las plataformas adecuadas a tu temática. Es cierto que hay muchos podcast narrativos que compiten incluso con audiolibros, pero no te preocupes, en cuanto los escuches, sabrás si es lo que necesitas o no como referencia.

Por ejemplo: quieres escribir una audioserie sobre la guerra, pero no sabes cómo es la audiovisión o cómo es el mundo auditivo donde se desarrolla. Vete a plataformas como Podimo, Podium, Storytel, Audible, Ivoox, etc. Elije el tema, el género, incluso escribe las palabras claves. Es un buen comienzo.

Cómo escribir un libro de no ficción sobre audiolibros

Si ya escribir un libro de ficción es un proceso difícil, imagina escribir un libro de no ficción. Mucha gente tiene una imagen idílica de lo que es la escritura: ven en su cabeza a una persona que corretea felizmente como Heidi en medio de la campiña, rodeada de un paisaje perfecto, florido y lleno de color y de luz. Creen que somos criaturas que nos la pasamos en las nubes, cuando la realidad es otra muy distinta. Tenemos los pies bien puestos en la tierra y en nuestra cabeza desfilan las siguientes frases: ¡Que no llego, que no termino! ¡Que no cumplo con los plazos del calendario editorial! ¡Que tengo que organizar la preventa! ¡Que tengo el síndrome del impostor! ¡Que me quedé en blanco y no sé cómo resolver lo que me dijo el lector cero!

Y de paso, también piensas: ¡que los escritores no vivimos del aire! ¡que tengo que terminar sí o sí porque si no, no puedo pagar las facturas! Y un largo etcétera. Después de todo esto, te preguntarás: ¿vale la pena escribir un libro de no ficción aunque escribas ficción? La respuesta es sí, sobre todo si eres escritor emprendedor. Y si te gusta escribir acerca de tus investigaciones científicas, recetas de cocina, yoga, bienestar o tu propia biografía, entonces escribir no ficción es el género que te conviene para poner en orden tus ideas y lo que quieres transmitir a tus lectores y audiolectores.

¿Qué debes hacer cuando escribes no ficción?

Mi experiencia con Audiolibros: escribir pensando en audio, ha sido algo que jamás olvidaré. Cuando comencé, creía firmemente en que hacer este tipo de libros era lo más parecido a redactar una tesis de grado. ¡Me equivoqué de plano! No tiene nada que ver. Es más como si hablaras de tú a tú con la persona que necesita que le enseñes lo que tú sabes, de manera clara, sencilla y concisa. Por eso, escribir no ficción es todo un reto, aunque sí es mucho más fácil que escribir una novela.

Yo tenía muy clara la idea de lo que quería hacer, pero era un caos desordenado en mi cabeza. Lo primero que hice fue buscar un buen título para mi libro. Realicé una búsqueda de palabras claves y así salió Audiolibros: escribir pensando en audio.

Luego, organicé un esquema con las ideas principales y formé un índice provisional, a manera de guía de contenidos que fui desarrollando. La investigación y la documentación fueron muy importantes. Leí muchos libros, documentos y artículos que están reflejados en la obra, y otros que me sirvieron de base para el contenido.

Gracias a mis lectores cero, rebajé y quité el tono tan académico y de tesis que le había dado y mi estilo cambió a uno más personal cara al lector y audiolector. Además, escribí con mentalidad de audio, sabiendo que iba a salir como audiolibro.

Antes de comenzar a escribir tu libro de no ficción pregúntate por qué lo haces, cuáles es el objetivo y si es un tema que interesa a tus lectores y audiolectores. Yo hice una pequeña encuesta en el grupo del Escritor Emprendedor acerca de si estarían interesados en aprender a escribir con mentalidad de audio. Hubo una excelente acogida del tema y se mostraron interesados. Así que me dije: ¡adelante como un tractor!

Fui cocinando la idea y gracias al curso de Audiolibros que tuve con Maribel Riaza Chaparro, supe por dónde tenía que ir. Gracias también a las entrevistas que hice en mi podcast, tuve una visión muy nítida de cómo enfocar el contenido. Aprendí mucho de Emma Mussoll, Neús Arqués, Emma Rodero o Alfonso Latorre, por ejemplo.

¿Qué valor debes aportar en tu libro de no ficción?

Es importante que en tu libro de no ficción comuniques los resultados de tu investigación de manera que sean un aporte significativo en el tema que has desarrollado. Aunque uses la terminología acorde al tema que estás tratando, recuerda que debe llegar de forma clara, para que no se pierda. Los ejemplos que pongas deben respaldar tus argumentos y darles validez.

Recuerda organizarte, trazar un plan donde tengas claro el inicio y el final. Debes saber cuáles es tu público objetivo. Filtra la información porque no todo lo que investigas debe aparecer en el contenido. Disfruta del proceso, no te agobies. Si ves que estás con el cerebro embotado, sal a dar un paseo, cómete un chocolate o mira por la ventana.

Escribir un libro de no ficción hace que tu credibilidad como autor aumente, de vuelvas experto en el tema y te conviertas en una autoridad, amplíes tu catálogo y por lo tanto, obtengas un aumento en tu fuente de ingresos. Es importante que resuelvas las necesidades de tu comunidad lectora y de tu audiencia.

En mi caso, no solo quiero sacar el libro en digital e impreso, sino también grabar el audiolibro, por supuesto. Y lo voy a narrar yo misma. Ya hice un primer fragmento para la promoción. Y no es por nada, pero quedó genial. Se lo pasé a mis narradores beta y les encantó.

Después de reescribir el texto, lo pasé a mi correctora y maquetadora, Paola Álvarez, que es maravillosa. También me hizo la portada, que quedó espectacular. Bien, pues ya sabes cómo afrontar su escritura de un libro de no ficción. Luego viene la parte de convertirlo en audiolibro, pero de eso te hablaré en otra ocasión.

Échale un vistazo a Audiolibros: escribir pensando en audio y me dices qué te parece.