Cuando miro mis manos, a veces tengo la sensación de estar viendo las de mi madre. Y las de mi madre reflejan las de mi abuela.
Y así, hacia atrás, hasta la bisabuela Leonor, que volvió a la casa de su padre con un bebé en brazos, hambrienta, y le cerraron la puerta en la cara.
Yo me quejo de mi vida y tengo nevera llena y wifi. Este episodio es para ellas: las mujeres que llevo siempre en mi corazón y que veo reflejadas en mis manos.
En el próximo episodio te hablo de Bruna, una mujer que tocó en palacios, sobrevivió dos guerras mundiales y llegó a mi vida de la manera más inesperada.
